viernes, 9 de octubre de 2009

Un pedestra pedestra

La manzana sabe a sandía; la sandía sabe a manzana y un tipo lazando piedras a la casa de una anciana. Piso un pedazo de detritus, me limpio las zapatillas, sigo caminando al son de los cuadraditos que componen la acera. Intento parar un micro, se me escapa y lo mando a volar. diviso en el cruce peatonal de la Av. Grau un grupo de break dancers. Uno se lastima un brazo; el otro realiza una maroma impresionante y cae de bruces, mira luces. Un pirañita se caga de risa y las moscas son atraídas por los miasmas. Se me acaba el tiempo, decido hacerme el pícaro: paro un micro, tomo asiento. Después de unos 10 minutos me hago el perdido aduciendo que me equivoqué de micro -debería ser actor-. Realizo los mismos trámites en los consiguientes transportes de velocidad luz. Bajo del 4to vehículo a toda prisa. Camino por las calles de surquillo, pasa un loco, me hago el loco y listo: un día efectuado de manera perfecta.

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